Proyección Sin Tapujos

Por: Juan José Sánchez García

♦ Eréndira Fierro: renuncia o estrategia con olor a escritorio ajeno

♦ Selenne Hernández: licencia con sabor a mordida

♦ Secretaría de Infraestructura: herencia maldita y construcción de sospechas

En política, como en el juego de la lotería, “no gana el que más suerte tiene, sino el que mejor acomoda las fichas”. Y vaya que en esta semana hubo más movimiento que en una tarde de dominó entre compadres de rancho. Tres casos, tres vergüenzas, y mucha tela que cortar.

Eréndira Fierro: renuncia o estrategia con olor a escritorio ajeno

Primero, el sainete en la UAEMéx: la ahora ex candidata a rectora Eréndira Fierro decide bajarse del caballo en plena carrera. Y mientras unos gritan “¡Victoria revolucionaria!” como si estuviéramos en 1910, otros ya huelen a componenda fina de esas que se cocinan con calma, en lo oscurito, con la receta del compadrazgo académico. ¿Casualidad? ¿Cobardía? ¿Táctica? Muchos aseguran que esto es sólo la pausa que refresca… para que los dados se vuelvan a cargar y las fichas del poder universitario terminen donde siempre: en el mismo tablero de intereses. ¡Al tiempo!

Porque no se necesita ser un genio para entender que cuando alguien deja un cargo tan importante sin dar razones de peso, lo que se está gestando es un cambio de manos sin que se noten los hilos. Hay quienes sospechan que la renuncia fue más bien una jugada de ajedrez para suspender el proceso y dar tiempo a que las “benditas influencias” acomoden los nombres de los próximos elegidos. Dicen por ahí que cuando el río suena, es que alguien ya llenó la cubeta.

Selenne Hernández: licencia con sabor a mordida

Luego nos vamos a Capulhuac, donde la presidenta municipal Selenne Hernández logró lo impensable: que el cabildo que no la puede ni ver, le aprobara una licencia de 90 días para «asuntos personales». Asuntos personales que, según la vox populi, huelen a escándalo judicial con tintes de violencia física, verbal y hasta sexual. Pero lo más sabroso del guiso es el supuesto “bono” de 250 mil pesos que los regidores habrían recibido como premio por su voto. ¡Ah, qué bonito es lo bonito cuando hay billetes de por medio! A los ciudadanos se les toma por tontos, pero no hay ciego más grande que el que no quiere ver la tranza disfrazada de trámite.

Y mientras se otorgan licencias a modo, los expedientes siguen acumulando polvo y la justicia duerme el sueño de los justos. El silencio de las autoridades competentes levanta más sospechas que el propio escándalo. Selenne, quien llegó al cargo vendiendo la imagen de una mujer fuerte y cercana al pueblo, hoy se esconde tras una cortina de papel moneda, y si alguien se atreve a preguntar, la respuesta es simple: “está resolviendo cosas personales”. Claro, como si agredir fuera un trámite familiar.

Secretaría de Infraestructura: herencia maldita y construcción de sospechas

Y cerramos con lo que ya parece un mito griego con olor a concreto: la Secretaría de Infraestructura y Desarrollo Urbano del gobierno de Delfina Gómez. Ahora el nuevo chisme (y de los buenos) es que una tal Maricela, operadora desde la mismísima oficina central de la gobernadora, es quien mueve los hilos y protege a funcionarios con pasado tricolor y presente turbio. El nombre de Felipe Leonides resuena entre pasillos como el de un milagro financiero: con sueldo de servidor público, construyó un edificio de cuatro pisos en Tlacotepec. ¡Eso sí que es desarrollo urbano exprés! Dirán algunos que «el que no tranza, no avanza», pero en esta administración el descaro ya se volvió política de estado.

Lo más preocupante es que mientras se siguen heredando vicios del pasado, los verdaderos proyectos de infraestructura están estancados o mal ejecutados. Los empleados, muchos de ellos comprometidos con su trabajo, se preguntan cómo se pueden exigir resultados cuando los jefes son protegidos por amistades de alto nivel. ¿Será que la transformación prometida sólo es de fachada? Porque por dentro, sigue oliendo a cemento mojado por la corrupción.

Desde esta trinchera, Proyección EDOMÉX, seguiremos diciendo las cosas como son, sin maquillajes y sin miedo, aunque a algunos les arda más que salsa en taco mal servido. Y como dice el refrán: “Al perro más flaco se le cargan las pulgas”, pero acá ya no es pulga, es plaga institucional. ¡Seguiremos informando!

Cualquier duda, aclaración o feedback, envíar a: proyeccionsintapujos@gmail.com

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