Proyección Sin Tapujos
Por: Juan José Sánchez García
♦UNIVERSIDAD EN CRISIS: CAOS COMO ESTRATEGIA DE PODER
En la UAEMéx, el conflicto no es casual ni fortuito, como nos quieren hacer creer los que hoy tiran la piedra y esconden la mano. Aquí no hay espontaneidad estudiantil ni demandas legítimas que no hayan sido manoseadas por el poder. No. Lo que hay es una crisis meticulosamente fabricada, al estilo más cínico del viejo régimen universitario, con Carlos Barrera Díaz como maestro de orquesta. ¿Qué no dicen que “cuando el río suena, es porque el rector lo está agitando”?
Barrera Díaz, ese rector que se va como quien huye de una fiesta que él mismo incendió, no perdió el control de la universidad, simplemente decidió usar el caos como escudo. ¿Para qué sirve un conflicto prolongado? Fácil: para bloquear la sucesión, patear el bote, y mantener las riendas del poder desde las sombras. ¡Como buen titiritero, no quiere salir a escena, pero sí mover los hilos! Hoy, la UAEMéx vive un paro donde los actores principales ni siquiera pertenecen a la comunidad universitaria. Se cuelan externos, se toleran infiltrados, se aplaude el desgobierno… porque mientras haya humo, nadie ve quién se roba el fuego.
La meta es tan clara como descarada: evitar que llegue al poder una mujer con legitimidad, con trayectoria limpia, y —peor aún para ellos— con el coraje de acabar con las canonjías que tanto trabajo les costó “heredar”. Y como reza el dicho, “no hay peor enemigo que el que no se puede comprar”. Por eso el golpeteo es sucio, orquestado y cobarde. Porque esta candidata no les rinde cuentas, no fue criada en la cúpula dorada de la burocracia académica, y su proyecto de transparencia les patea el tablero.
Detrás del caos, aparecen personajes reciclados del viejo aparato universitario. Ahí está Juan Carlos Villarreal, con sus antecedentes que huelen más a expediente que a currículum, y sus vínculos con el exombudsman José Martínez Vilchis, otro que también dejó más dudas que logros. Y por si fuera poco, recientemente premiado con una jubilación de lujo en el INESLE. ¿Quién dijo que la mafia ya no existe? Solo cambió de salones. Ahora se mueve entre pasillos de Rectoría y se disfraza de «lucha estudiantil».
Este no es un paro estudiantil, es una simulación con actores pagados, aplaudida por quienes no quieren que llegue una nueva Rectora con fuerza y voluntad política. Quieren imponer un interinato débil, hecho a modo, para seguir manejando la universidad desde el café de siempre, donde las decisiones se toman a puerta cerrada y sin consulta a nadie. La universidad ha sido secuestrada no por estudiantes, sino por los dinosaurios de siempre, esos que le tienen miedo a un proceso limpio porque saben que, en igualdad de condiciones, pierden hasta la credencial de lector.
Ya basta. La comunidad universitaria no puede seguir viendo cómo se le arrebata el futuro con cada jugada sucia del grupo en el poder. El conflicto no va a resolverse con discursos tibios ni con designaciones improvisadas. Es momento de exigir un relevo legítimo, uno que surja del consenso, de la academia y de la ética, no de las conspiraciones de café. Carlos Barrera Díaz se va en silencio, pero su legado apesta a traición. Y como dice el pueblo sabio: “El que siembra vientos, cosecha tempestades”. La suya ya empezó.
Y aquí seguiremos, sin tapujos, porque alguien tiene que decir lo que otros callan por conveniencia.
¡Hasta la próxima, si no nos censuran antes!



















