Proyección Sin Tapujos
Por: Juan José Sánchez García
*Propone Ricardo Moreno fideicomisos para administración de Mercados en Toluca
*LOCATARIOS molestos dicen que: «Cuando el ajo se pela… ¡hiede!
*Nervio entre quienes estrenaron autos, vivieron de los recursos ajenos por años, las auditorías que exigen les quitan el sueño
Dicen que “cuando el río suena, es porque agua lleva”, y en los mercados públicos de este municipio, ya no solo suena… ¡truena! Tras la denuncia valiente de los comerciantes del mercado Morelos —que ya de callados no tienen un pelo— esta casa editorial ha comenzado a recibir una cascada de reportes, datos, y testimonios que huelen más a podrido que los pescados olvidados en la cámara fría. Y no, no son chismes de vecindad, son verdades que duelen… sobre todo a los que se han servido con la cuchara grande.
Parece que la olla de corrupción se destapó, y de ella han salido nombres, prácticas y manejos más turbios que el drenaje del mismo mercado. El “chisme”, como dicen los más cínicos, ya llegó a oídos del presidente municipal, Ricardo Moreno, quien —según fuentes muy bien sembradas— no solo alzó la ceja, sino que ya se frota las manos con intenciones de emprender acciones legales. Y no solo esas administrativas de papel y saliva, sino verdaderas denuncias penales que podrían llevar a más de uno a ver el sol a rayas. ¡Milagro, santo patrono de la honestidad pública!
El propio alcalde declaró en la pasada reunión de «La Toluqueña» en una acción de cálculo político, dijo a este su servidor, que la solución a todos estos males es la creación de fideicomisos para “el buen manejo de los recursos”. Ah, caray. Confiemos en que el fideicomiso no sea solo el nuevo saco donde los mismos ratones esconderán el queso. Porque si algo nos enseña la historia es que “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”… y aunque a los fideicomisos les pongan moño tricolor y les recen en comités, si los mismos de siempre están al frente, ya sabemos cómo acaba el cuento: en otro saqueo más con final feliz para los pillos y trágico para los locatarios.
Lo que sí es cierto, y lo dice el nerviosismo que ya se huele en los pasillos de los mercados, es que más de un “administrador” —por no decir saqueador profesional— anda que no lo calienta ni el sol. El que mal anda, mal acaba, y ahora que se habla de millones de pesos que misteriosamente se esfumaron entre cuotas, apoyos fantasmas y obras que solo existen en las lonas, hay quienes ya están buscando amparos, abogados y veladoras. Porque claro, es fácil decir que no sabían nada cuando llevaban años viviendo como reyes en palacios de corrupción construidos con el sudor de los comerciantes.
Y mientras tanto, los verdaderos trabajadores de los mercados, esos que llegan con la madrugada y se van con el ocaso, siguen esperando respuestas. “Al nopal lo van a ver solo cuando tiene tunas”, y ahora que los focos están encendidos, todos quieren posar de justos. Pero no olvidemos que si realmente hay voluntad, esta podría ser la oportunidad para limpiar de raíz lo que ya era una plaga.
Estaremos vigilantes, porque si algo hemos aprendido es que la corrupción en los mercados no es una casualidad, es una costumbre… Y ya va siendo hora de romperla, aunque para eso haya que arrancar de cuajo más de una uña sucia.



















